Crema de calabaza y jengibre: receta antiinflamatoria sin cebolla ni ajo
- Hashimoto
- SIBO (en ración moderada)
- Histamina
- Sin gluten

Pocas cosas apetecen tanto en otoño como un cuenco de crema caliente. El problema, si sigues una dieta para SIBO o para la intolerancia a la histamina, es que casi todas las cremas del recetario tradicional empiezan igual: con un sofrito de cebolla y ajo. Justo dos de los alimentos que más síntomas provocan en muchas personas con problemas digestivos.
Esta crema de El mosaico invisible resuelve ese problema. El jengibre aporta el punto aromático y algo picante que normalmente daría el sofrito, y la calabaza da cuerpo y dulzor sin necesidad de nata ni patata.
Por qué la cebolla y el ajo no están
La cebolla y el ajo son muy ricos en fructanos, un tipo de FODMAP: carbohidratos que fermentan en el intestino y que, en personas con SIBO o sensibilidad digestiva, pueden causar hinchazón, gases y dolor. Por eso esta receta los elimina también del caldo.
Si haces el caldo en casa, cuécelo con zanahoria, calabacín, puerro (solo la parte verde) y hierbas. Si lo compras, revisa la etiqueta: la mayoría de caldos comerciales llevan cebolla, ajo o "aromas".
Ingredientes (2 personas)
- 400 g de calabaza, en dados
- 1 trozo pequeño de jengibre fresco, rallado
- 500 ml de caldo de verduras casero (sin cebolla ni ajo)
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
Elaboración
- Calienta el aceite en una olla y sofríe brevemente el jengibre rallado. No dejes que se dore demasiado o amargará.
- Añade la calabaza y el caldo y cuece a fuego medio entre 20 y 25 minutos, hasta que la calabaza esté muy tierna.
- Tritura hasta obtener una crema fina, ajusta de sal y sirve caliente.
Consejos
- Variedad de calabaza: la cacahuete (butternut) da una textura muy sedosa, pero si tienes SIBO, la calabaza japonesa (kabocha) es la que menos FODMAP contiene.
- Si queda espesa, añade un poco más de caldo caliente al triturar.
- Si tienes SIBO, respeta la ración moderada: en cantidades grandes, la calabaza también aporta carbohidratos fermentables.
- Si tienes intolerancia a la histamina, consúmela recién hecha. Los platos cocinados que se guardan varios días en la nevera acumulan histamina con el tiempo; si quieres preparar más cantidad, congela las raciones en cuanto se enfríen.
- Para una cena completa, en el plan de comidas del libro se acompaña de una tostada de pan sin gluten.
Por qué es una receta "antiinflamatoria"
Ningún plato aislado baja la inflamación por sí solo, y conviene desconfiar de quien lo prometa. Lo que sí sabemos es que el patrón de alimentación sostenido influye en la inflamación de fondo. Esta crema encaja en ese patrón: verdura de temporada, aceite de oliva virgen extra, jengibre y nada de ultraprocesados.
Más recetas como esta
El mosaico invisible, de David Lerner, recoge unas 30 recetas pensadas para quien convive con Hashimoto, SIBO, intolerancia a la histamina o sensibilidad al gluten, con una etiqueta en cada una que indica para qué condiciones es apta y con qué matices. Incluye también un plan de 4 semanas y tablas de referencia rápida por condición.
Si te ha gustado esta crema, prueba el salmón al horno con calabacín y arroz, con el que se combina en el plan del libro.
Este artículo es divulgativo y no sustituye el consejo de tu médico o de un dietista-nutricionista, especialmente si tienes un diagnóstico o estás en tratamiento.
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